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9.11.10

Martin Margiela: patrones inconclusos

Hace algunos días en la entrada de sobre la revista Burda mencioné sobre la colaboración de Karl Lagerfeld. Hoy en otro intento D.I.Y. aunque con un objetivo más artístico, Maison Martin Margiela realizó el proyecto “unfinished pattern", al que cinco diseñadores diferentes fueron convocados para terminarlo.
El resultado de los vestidos es muy interesante desde la perpectiva de cómo cada diseñador solucionó la tarea, y las fotos impecablemente dirigidas.
Un proyecto de  SHOW STUDIO




                                     


                                                                   Alexis Teplin


                                                                                 Ann Sofie Back


                                                        Claudia Rosa Lukas


                                                                             Hussein Chalayan


                                                             Swash and Yuko


Project Credits
Design: Maison Martin Margiela
Editorial & Creative Direction: Penny Martin and Paul Hetherington
Photography and concept: METZ + RACINE
Props Stylists: Ben Sansbury (for Swash and Yuko)
Lovisa Almgren (for Hussein Chalayan)
Lindsey Milne at Sarah Johnson (for Ada Fung & Elisabet Holmstrow and Claudia Rosa Lukas)
Anna Burn at Lisa Goreman Agency (for Alexis Teplin)
Leith Clark at Balcony Jump (for Ann-Sofie Back)

3.11.10

Diseño activista: reconstruyendo patrones

por: Ingrid Cordero

El los últimos años hemos escuchado hablar en Costa Rica de diseño sostenible, moda verde, y reutilización de materiales en productos de diseño. Por medio de exposiciones, desfiles, ferias, y gracias al interés de algunos grupos en el tema, la inquietud ha sido implantada en los diseñadores nacionales y estudiantes; logrando también la atención de organismos estatales en tiempos de crisis, quienes por primera vez entienden el potencial económico de este gremio y sus necesidades.
 A pesar de estas iniciativas, no se ha trascendido o profundizado en la forma de mejorar la calidad de los productos que cimienten firmes valores en la creciente industria, ya no solo con fines lucrativos, sino además con verdadera consciencia del impacto que nuestras acciones generan sobre el medio ambiente.
 “Activismo” es un concepto que pertenece a movimientos sociales, culturales, ambientales o políticos de carácter individual o colectivo con el propósito de crear acciones que estimulen al cambio y/o transformación de estas élites. La falta más grande en este primer peldaño en el que se encuentra Costa Rica, es precisamente continuar contribuyendo a la idea de productos amigables con la naturaleza sin la convicción necesaria, con escasos argumentos y sin acciones claras. El reto de la eco-sostenibilidad debería proponerse no solo como la plusvalía de una marca, sino como un estandarte donde el desafío coexiste en el pensamiento, la creatividad y la práctica.
Diseño sostenible es activismo, y el “Activismo” se edifica a partir del convencimiento, de estudios e investigación que cada diseñador establece, y en el mejor de los casos, de forma interdisciplinaria con centros formativos u organizaciones no gubernamentales de investigación.
La necesidad de cambio desde una perspectiva ecológica fue pronosticada desde finales de los años setenta, y por lo tanto, un tema bastante explorado, pero plantearse que la crisis ambiental es también una crisis de diseño, debería definirse y priorizarse en el panorama costarricense.
“Límites al crecimiento” fue el primer libro que advirtió tendencias globales a largo plazo en las áreas de población, economía y medio ambiente. Dicho escrito ganó relevancia alrededor del mundo, y aún hoy es objeto de estudio, ya que auguró el debate acerca de los límites de la capacidad de nuestro planeta para soportar la continua expansión económica del ser humano. Su autora, Donatella Meadows, fue fundadora también del Instituto de Sostenibilidad, y quien desarrolló los puntos básicos de intervención al sistema.
Las tres acciones más importantes son el punto de partida básico para establecer nuestra propia filosofía de trabajo, el manifiesto de una empresa, y la forma de consolidar el nuevo discurso de diseño ecológico/activista que hemos consumido hasta ahora. Primero, conocer las metas del sistema establecido y crear objetivos y estrategias de negocio coherentes al pensamiento del diseñador. El segundo punto es el poder de organización como una visión pluralista del proceso, con el objeto de proveerse información y crear las condiciones ideales para hacer que las metas sucedan. El último y más importante, eliminar los paradigmas que surgen del sistema porque si se influye en el sistema desde sus paradigmas, las nuevas ideas creadas afectan otros pensamientos.
En el contexto de la moda y los textiles, como ejemplo, el poder de organización se refiere a crear la mayor base de datos posible relacionada con sostenibilidad, materiales, comportamiento y cultura de producción y consumo, así como formular versiones mejoradas de los sistemas existentes. Conocer las metas del sistema es estar conciente de que el objetivo principal del sistema convencional capitalista son las ganancias, pero cambiar esta meta y sumarle fines sociales y ambientales pueden hacer un gran cambio. Finalmente, deshacerse de los paradigmas significa que no hay nada físico en los pensamientos, no son caros, lentos o pesados; para cambiar un paradigma sólo se necesita una nueva forma de mirar las cosas, dicho sea de paso, una característica en la que el diseñador debería ser experto.
Todavía existen personas que dudan de la repercusión de sus acciones en el ambiente y el sistema en general, sin embargo, el surgimiento de estrategias económicas que estimulan el comercio justo, el desarrollo de nuevas posibilidades de textiles como bambú, soya o celulosa (Lyocell); los concursos como “Ethical Fashion Show” en Paris, la popularización de conceptos como Slow Fashion y Hacktivism, así como nuevas prácticas derivadas del Activismo son verdaderos progresos de la cultura de diseño sostenible, y alentadoras luces de cambio.
Sin embargo, la definición de diseñador está en constante cambio, y en la actualidad, el ejercicio principal no se limita a producir calidad e innovación. Diseñadores como catalizadores de cambio, que promuevan nuevos modelos de negocio, que conecten y faciliten herramientas representan el futuro. No importa cuán difícil sea redoblar esfuerzos, sólo imaginarlo realidad abre una infinita carta de posibilidades, sobretodo ahora que la excepción del diseño sostenible se convierte en la regla.

Columna publicada en la segunda edición de la revista LOLA, Costa Rica. Setiembre-Octubre 2010.
Contacto: obragris@googlemail.com

1.11.10

Carlos Miele

Carlos Miele es barsileño y prensenta sus colecciones en NY acompañado siempre de su mensaje de conciencia social y comercio justo. El trabajo de Miele está lleno de delicado trabajo manual y técnicas artesanales originarios de su país natal y la cooperativa de mujeres Coopa-Roca, propiciando una conexión pocas veces vista entre dos mundos abismalmente distintos.

                                          Colección invierno 2010



                                          Colección Verano 2011

Contacto: obragris@googlemail.com

11.10.10

The Politics of Fashion: When Designers Speak Out

Un texto de Lauren David Peden para Fashion Wiredaily. 


"A lot of people who are well known do things for charity, but I think it's the more bold ones who are political," said designer Vivienne Westwood last May at the opening of the Metropolitan Museum's AngloMania exhibit, when asked about her own well-known political activism. "Meaning it takes more to be political than to support breast cancer, for example," she added. "Not that that isn't important, but I'm one of those people that always would like the world to be different, because it can be such a terrible place for so many people." 




To this end, Westwood has fashioned a line of t-shirts emblazoned with the words "I Am Not a Terrorist" and has lobbied long and hard for the release of Leonard Peltier, a Native American who has been imprisoned - many believe wrongfully - for the past 30 years on charges on killing two FBI agents in South Dakota. In fact, at the swank Met Costume Institute gala celebrating AngloMania, a ballgowned Westwood was seen handing out Free Peltier petitions to everyone from Giorgio Armani to Duran Duran, and on September 13th during New York Fashion Week, she'll host a screening of Michael Apted's 1992 documentary, "Incident at Oglala: The Leonard Peltier Story," to a crowd of fashion heavyweights. 
"At every point we have to fight for injustice," said Westwood, who was named a Dame in her native England earlier this year. "That means justice before the law for everybody." 
Of course, the British rabble-rouser is not the only fashion designer currently using her high profile to draw attention to causes in which she believes. 
John Galliano sent out t-shirts reading "Dior Not War" several seasons back, and designer (and amfAR chairman) Kenneth Cole has long used his ad campaigns to speak out about everything from gun control to AIDS to homelessness, and recently created a $35 t-shirt reading "In War, Is It Who's Right or Who's Left?," the proceeds of which benefit the American Red Cross. 
"The war in Iraq seems to have done more damage to this country's security and well-being and caused the depletion of more of its resources (financial, political and, most importantly, human) than anything in our time," said Cole last month via e-mail. "The statistics are not front and center, not on the covers of newspapers. Therefore, they are not in our consciousness. The story is not being told. I feel that there is a very compelling opportunity in a nonjudgmental and nonpolitical way to shed some light on this matter. I believe our campaign is respectful of those who have served or are still doing so, while also focusing a spotlight on the critical message at hand." 
Marc Jacobs, meanwhile, uses the windows of his boutiques - and the after parties of his runway shows - to raise funds for politicians like Hillary Clinton and Al Gore, and for non profits such as Cancer Cares, the Greenwich Village Historical Society, the Hetrick-Martin Institute's Harvey Milk School and Riverkeeper, among other things. During the last presidential election, Marc by Marc Jacobs stores went so far as to carry voter registration forms, making it easy for their mostly college aged customers to sign up to vote. 
Earlier this year, several Marc by Marc stores carried "Where's the Outrage" antiwar t-shirts, depicting a stick figure holding the nozzle of a gas pump. In August, Marc Jacobs' Bleecker Street storefronts were devoted to raising awareness for the Provincetown Soup Kitchen in Massachusetts and to black and white posters trumpeting "Women We Love," which included empowered, civic minded cultural icons like Ruth Bader Ginsberg, Aretha Franklin, Caroline Kennedy Schlossberg and Melinda Gates. 
"I have to keep Marc out of the equation because it's really me [doing the political-themed windows and merchandise]," said Jacobs' business partner and right hand man, Robert Duffy, on the phone from his New York office last month. "I started doing it a long time ago after our fashion shows, because I always had a problem throwing a party for no reason, with nobody benefitting from it. I thought, as long as I have the international press here, we do have this opportunity to say something and people are sort of forced to listen." 
To that end, this month the Marc by Marc Jacobs Manhattan stores will kick off a melanoma awareness campaign - timed to coincide with New York Fashion Week - to benefit New York University's recently launched Skin Cancer Clinic, featuring t-shirts and posters with nude portraits of fair skinned lovelies - and Marc Jacobs fans - like Selma Blair and Julianne Moore. 
But not everyone responds positively to the store's blatantly left-leaning political window displays, according to Duffy, who has been accosted on the street by pedestrians who are furious with the messages being conveyed and routinely receives "horrible, horrible hate letters" by people who disagree with the cause or politician being showcased. 
"People always scrutinize other people's opinions," he said with a laugh. "I think a lot of designers give a lot of money [to charities and political causes], but they don't do it via their stores because it's probably not the smartest thing to do. But I love that [our windows] create controversy. I love that they make people talk. And think. I love that people ask questions." 
And if you don't like what you see in a Marc Jacobs window? 
"You have a voice, too," said Duffy. "Use it."


10.10.10

Burda: nada como lo hecho en casa

La revista Burda comenzó en Alemania (1949) como un medio de comunicación dirigido a las mujeres como una opción de pasatiempo y subsistencia durante los dificiles años de postguerra. Sin embargo, el fenómeno Burda ha sido adoptado también con los años por todo tipo de personas, adultos y jóvenes, que eligen la satisfacción y exclusividad de la ropa echa por ellos mismos (lo que empresas como H&M o Zara nunca podrán ofrecer) 
La revista pertenece a una empresa familiar, la Hubert Burda Media, y es publicada en 16 idiomas diferentes alrededor de 89 países. Cada edición contiene patrones de faldas, blusas, pantalones, chalecos y una gran cantidad de prendas para mujeres, mujeres tallas plus, niños y en menos cantidad, para hombres. El grupo editorial también publica una revista para adolescentes con tallas especiales y tendencias de ropa distintas llamada Easy. La revista ha sido el primer paso de muchas mujeres y jóvenes para crear clubes, perfeccionar su técnica, y porqué no, profesionalizarse como costureras, modistas o diseñadores. 
En las páginas oficiales de Burda pueden encontrarse patrones gratis descargables de diseños modernos y algunos vintage con las indicaciones en varios idiomas, incluso español. 



Contacto: obragris@googlemail.com

8.10.10

De Suzy Menkes para Michael Sontag

La lista de características que debe tener un buen diseñador es extensa, y podría mencionar una larga lista de destrezas. Sin embargo, el factor suerte cumple siempre su cuota en la historia de muchas casas de moda a lo largo de la historia, por más abstracta que esta sea.
Michael Sontag es un joven diseñador de Berlín que presentó su diploma de graduación de la Universidad de Arte Weißensee hace escasos dos años, pero tuvo la oportunidad de presentar su proyecto en el aún desconocido Fashion Week de la ciudad en el 2008, la segunda edición del evento para ser exactos.
Durante el evento, una de las distinguidas invitadas fue la conocida crítica de moda inglesa, Suzy Menkes, quien se refirió a Sontag como “el diseñador que hay que conocer” elogiando su colección, y así el fenómeno Sontag empezó. Bien es cierto que al César lo que es del César, pero sólo con esta frase mencionada por Menkes, el nombre de Sontag se catapultó de una forma inimaginable y se convirtió en la nuevo talento de moda Alemana en medio de una explosiva divulgación de prensa (a pesar de que no es el único dentro de oleada de jóvenes diseñadores Berlineses) 
Una sola validación de calibre resulta el mayor golpe de suerte que un diseñador pueda tener en estos tiempos después de la web 2.0. Sin embargo, cuándo empezarán los blogs de moda y prensa en general  a referirse a Michael Sontag sin ser acompañado de la carga pesada del nombre de Suzy Menkes?





2.10.10

Identidades reanimadas

 “Reanimation”es el nombre que lleva el proyecto de las diseñadoras Schmidt Takahashi, quienes realizan sus colecciones a partir de la deconstrucción de la ropa de segunda mano. La marca ofrece la experiencia de reutilizar lo ajeno dotado ya de una nueva personalidad donde la materia prima resulta insospechable. Las piezas finales tienen un chip que rastrea la vida de cada una para ser devuelta a su origen y comenzar de nuevo el ciclo hasta convertirse en una nueva pieza de diseño. El proceso lo constituye la campaña de recolección de ropa, archivo, reanimación (etapa de diseño), y por último se adhiere a la prenda el chip llamado RFID con el que eliminan la cualidad anónima de la pieza. Eventualmente, los archivos contarán la historia de cada prenda que además estará abierta al conocimiento de cada cliente.
Con su idea, Schmidt Takahashi son un perfecto modelo de Upcycling que además lleva la vida útil de cada pieza hasta su verdadero final, el cual podría pasar 3 o 4 veces por el taller antes de declararse deshecho.

http://www.schmidttakahashi.de/


25.9.10

Mi apellido es Berlín

Berlín guarda celoso el talento y una estética que combina la influencia rusa, el Bauhaus, con una fuerte historia política. La realidad de los diseñadores locales es lejana a ciudades como Nueva York o París, precisamente porque las espectativas de cada marca son adaptadas a un modo de vida relajado en una ciudad vista como pobre dentro del panorama europeo. En los últimos años la atención internacional se centra en Berlín gracias a su diseño impecable, con una prevalencia geométrica en siluetas vanguardistas, con acabados limpios, patronaje exquisito y materiales de primera. Sumado al discurso de cada diseñador o marca, la ciudad está indeleblemente tejida de alguna forma en cada puntada.
Algunos diseñadores que vale la pena seguir el rastro:
  
    lala berlin
  

    Perret Schaad


    cneeon

24.9.10

El árbitro vestía Adidas

El domingo 12 de julio, después de la desilusión en el mundial Sudáfrica 2010, encontré un artículo en un periódico alemán con el titular: “Die neue Nationalmannschaft” (“La nueva selección nacional”)  refiriéndose a la nueva generación de diseñadores de Berlín. En estas fechas también se vivió una semana agitada en la industria de la indumentaria en esta ciudad con eventos como Mercedes-Benz Fashion Week, la feria Bread&Butter, desfiles de las principales universidades de diseño, Proyectshowroom, mercados organizados por  pequeños diseñadores locales, una convención de bloggers de moda, y conferencias con personalidades como Otto von Busch encabezando la lista.Si el discuro del medio se refiriera más al diseño que al concepto minimizado de moda, como materialismo puro y frívolo, quizá entonces ganaría muchos más adeptos, o por lo menos unos más conscientes y críticos. No es que exista un afán en ganar aficionados, sino más bien el de honrar el trabajo detrás de  las gigantes vallas publicitarias, prostituidas imágenes de lo que ya no corresponde a la profesión de un diseñador sino al último eslabón de la "Mcdonalización del mundo".
Berlín es una ciudad de arte, tal y como lo son New York, Barcelona o París. Pero en el momento que en una ciudad vende la moda como parte de un tour turístico y el tema alcanza empatar páginas con la sección de deportes, se deduce la atención que recibe esta industria, y se traduce al mismo tiempo que es una atractiva fuente de crecimiento económico. Cada Fashion Week genera 80 millones de euros a la ciudad, una cifra que justifica que el gobierno local le apueste todo a la industria y le ofrezca facilidades de crecimiento a nuevos y jóvenes diseñadores, así como mantener la plataforma para marcas locales más conocidas.
Un fenómeno como “el NY de los setenta”, donde una serie de acontecimientos históricos han fundado cientos de pequeños movimientos de arte underground en la ciudad son la razón de por qué los ojos están puestos sobre Berlín. De repente no es solamente la ciudad donde hubo un muro, sino la ciudad donde importantes expresiones y nombres están surgiendo. Marcas como LalaBerlin, Bless, Perret Schaad, cneeon, y más reciente, el diseñador Michael Sontag o FIN serán con suerte marcas de culto en algunos años.
Además de una justificación histórica, existe una razón más importante y que constituye el pilar de la industria: el diseño y la educación. Comunes denominadores de los diseñadores berlineses actuales son la influencia rusa y el Bauhaus se combinados con una razonamiento crítico y con exigencia de altos estándares de calidad en la mano de obra y los acabados. En las  pasarelas destacan diseños limpios, geométricos, y avant garde, con acabados impecables, patronaje exquisito y materiales de primera. Sin embargo, cada marca desarrolla su propio discurso, trazado en sus intereses como diseñadores y lo más importante, siendo fieles a sus referencias más cercanas, esos minúsculos detalles de la cotidianeidad.
La mayoría de propuestas berlinesas producen sus líneas dentro de Alemania, creando empleos y una vez mas, ingresos al país. El ejemplo alemán es valioso desde una perspectiva de conocimiento, y de procesos dignos de seguir. Digo procesos, no diseños, porque como bien me gustaría recalcar el éxito esta en la originalidad, transparencia, y patrones que cada artista o diseñador vive y genera a partir de su realidad inmediata.
En Berlín existen tres universidades estatales de arte y otras tres escuelas que ofrecen la carrera de diseño de moda, además de varias posibilidades de formación para diferentes necesidades dentro de la industria de la indumentaria (no de la moda, siendo fieles a la traducción literal del término en alemán: Bekleidungindustrie). Guardando las distancias entre Berlín y el contexto costarricense, los modelos del primer mundo no pueden ser copiados, porque no corresponden a nuestro escenario.
Empezar planteándose cuáles son las referencias personales más cercanas puede ser un buen primer paso; absorber todo, desmenuzar todo. No podemos pretender ser lo que no tenemos, ni tener lo que no entendemos. Si el interés es el diseño responsable, un concepto valorado en Costa Rica por ejemplo, investigar sobre textiles orgánicos, reutilización de materia prima, conocer el significado de “zero waste design” y  llevar el proceso hasta la última consecuencia para ser amigables con el ambiente: diseño activista. No hay pero que valga, cuando todo esta a un click de distancia.
Habría que plantear un sistema de diseño que se adapten a nuestro estilo de vida, clima y vestido, encontrar un proceso creativo y plástico propio, traducir sensibilidades en diseño y crear un manifiesto estético.
Diseñar es una profesión más, el resto son espejismos. Paralelo al diseño debería de crecer la autocrítica: ¿cuánto tiempo nos tomará ver más allá de la imagen editorial y valorar el producto en bruto? En nuestro pequeño país, bajo el incipiente trabajo en diseño de moda  que se realiza, debe plantearse desde ya los cimientos sobre lo que construirá la futura industria. Que el partido no se convierta en mejenga, y la mejenga no se convierta en charanga.

Columna de opinión publicada en la primera edición impresa de www.lola-magazine.com Setiembre/2010. Costa Rica.